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Posted by on Jan 31, 2013 in Legislation Affecting Seniors, Seniors First San Diego, Sharon Lee | 0 comments

Notas Sobre la Confiscación (Spanish version Sequestration Fact Sheet)

¿Qué es el abismo fiscal y la confiscación?

El “abismo fiscal” es una frase usada por los medios de comunicación y los legisladores para describir los efectos económicos que resultarán de una serie de recortes automáticos de gastos y de la terminación de ventajas en impuestos.  La confiscación, una herramienta de ejecución bajo The Budget Control Act, consiste en una serie de recortes automáticos de gastos, en todas partes.  La confiscación está prevista para empezar el 2 de enero 2013, el primer día laborable de 2013.

¿Qué programas y servicios serán afectados?

Programas de “subsidio”, como beneficios de Seguro Social (jubilación, sobrevivientes, discapacidad), Seguridad de Ingreso Suplementario (SSI), Medi-Cal, Medicare, están exentos de confiscación y/o están sujetos a reglas especiales de confiscación.  Por ejemplo, depende de cómo desencadena la confiscación, los recortes de gastos de Medicare estarían limitados al dos o cuatro por ciento.

El Older Americans Act, y otros programas vitales y discrecionales pueden ver recortes devastadores.  El President’s Office of Management and Budget publicó una estimación preliminar de recorte de 8.2 por ciento; sin embargo, los números exactos aún no se han decidido.  El Older Americans Act financia servicios valiosos provistos por el San Diego County Aging and Independence Services y sus organizaciones contratadas.  Los servicios incluyen lo siguiente:

  • servicios legales basados en la comunidad
  • apoyo en casa
  • cuidado auxiliar
  • comidas por medio de centros para personas mayores o entrega a domicilio
  • centros de día para personas mayores
  • transportación
  • oportunidades educativas
  • empleo
  • administración de dinero
  • programas de terapia

¿Cómo afecta la confiscación a nuestros ancianos?

La reducción de financiación forzaría a una población ya vulnerable en una situación aún más peligrosa por dejar nuestros ancianos varados, desnutridos, y sin recursos para combatir abuso de ancianos, negligencia, y explotación financiera.

Una reducción dramática de 8.2 por ciento de financiación significa que los escenarios siguientes pueden convertirse en realidad:

  • El anciano abusado,  que está explotado económicamente por su familia, no puede obtener el consejo legal que necesita para recuperar su dinero.
  • La persona que vive sola y que requiere ayuda con bañarse, vestirse, y ir al baño tiene que hacerlo con menos ayuda.
  • El anciano confinado que depende de transportación para citas médicas se las tendrá que arreglar con menos viajes.
  • Los ancianos hambrientos perderán más almuerzos y cenas, llegando a desnutrición y más riesgos para la salud.
  • El abuelo débil vivirá con un riesgo mayor de heridas y caídas.

Estos servicios importantes hacen que los ancianos mantengan vidas independientes en sus propios hogares y no tengan que ir a asilos. Nuestras comunidades y el estado, ya cortos de recursos, serán incapaces de sobrellevar las crecientes necesidades de nuestros ancianos.

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